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domingo, julio 19, 2026
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125 años del nacimiento de Leopoldo Marechal

Poeta, novelista, dramaturgo y ensayista. Leopoldo Marechal, es una de las figuras indispensables de la literatura argentina. Su primera novela Adán Buenosayres (1948) es considerada una de las obras más importantes del siglo XX .

Nació en Buenos Aires un 11 de junio de 1900, hijo de Lorenza Beloqui y Alberto Marechal. Se dice que ya a los trece años se vio envuelto en un altercado cuando trabajaba en una fábrica de cortinas y convenció a sus compañeros para realizar una huelga para reclamar mejoras salariales, lo cual le valió el despido. Para esa época ya escribía sus primeros versos y sentía una fuerte atracción por la poesía. Luego de egresar en 1919 de la Escuela Normal de Maestros Mariano Acosta, consiguió trabajo como docente y bibliotecario. Ya encaminado en el mundo de las letras se vinculó con el Grupo de Florida donde comenzaría a codearse con quienes serían luego las personalidades más destacadas de la literatura nacional como Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo. En esa época publicó sus primeros poemarios: Los Aguiluchos (1922) y Días como Flechas (1926).

El grupo de Florida era un círculo de intelectuales y artistas que se reunía en la Confitería Richmond o en el clásico Café Tortoni. La línea del grupo estaba fuertemente marcada por un interés en las vanguardias europeas así como en la exploración de nuevas formas artísticas, sobre todo en lo concerniente a la literatura. En su afán por la renovación estética, y sumado esto al hecho de que la mayoría de sus integrantes provenían de la clase alta, el Grupo de Florida adhería a la idea del “arte por el arte” y se mostraba distante a la concepción del arte como forma de expresión social. Esto es lo que sentó las bases para la histórica rivalidad con el Grupo de Boedo, su némesis orillero vinculado a la política de izquierda. Marechal colaboró en la revista Martín Fierro, que era la publicación literaria en donde orbitan los de Florida, y también en la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo.

Para la llegada del peronismo Leopoldo Marechal adhiere casi instantáneamente a ese nuevo fenómeno político, hecho que lo alejaría de sus viejos compañeros literatos.

Marechal había comenzado a escribir Adán en 1930 pero fue finalizada en 1947. Cuando se publicó, un año después, la obra fue totalmente ignorada, cuando no fuertemente criticada. Justamente, desde la revista Sur, donde antes había colaborado y donde Borges -que aparece como personaje en el libro bajo el seudónimo de Pereda- era el máximo referente, fue defenestrada.

Una de las pocas voces que salió a la defensa de Adán y la elogió por sus innovadores aportes, fue un joven Julio Cortazar en un artículo para la revista Realidad. Algunas de las críticas de sus detractores iban orientadas a su carácter de prosa “inclasificable” por su forma innovadora de escritura, que rompía un poco con los cánones literarios de la época. Se lo acusó incluso de emular al Ulises de James Joyce por el aspecto épico de la narrativa. En cualquiera de los casos, la ópera prima de Marechal fue, de alguna forma, marginada.

La corriente antiperonista que dominaba la ideología de la élite cultural de aquellos años jugó un papel central en ese debut novelístico. Si bien durante las décadas del 20 y el 30 su obra poética fue muy celebrada por la crítica y le valió varios reconocimientos y premios, en los años posteriores, la política y sus divisiones, comenzó a atravesar los campos literarios y de la crítica en general. Ese parteaguas que fue el peronismo es lo que hizo de la carrera de Marechal, ya no como poeta sino como escritor, un camino accidentado. Se puede decir que se trata de un escritor unas veces incomprendido y otras desdeñado. Perseguido desde la política  y ninguneado por su propio entorno cultural

Recién en la década del 60 con la publicación de El Banquete de Severo Arcángelo (1965) y Megafón, o la guerra (1970), que vio la luz un mes después de su fallecimiento, su figura fue revalorizada y obtuvo reconocimiento.

Además de las novelas nunca dejó de lado la poesía llegando a publicar diez libros de ese género. También escribió obras de teatro, de las cuales la más memorable es Antígona Vélez, estrenada en 1951 y que recibió el Primer Premio Nacional de Teatro.

A raíz de su militancia peronista, durante la Revolución Libertadora (1955) sufrió la persecución y la censura por lo que debió exiliarse en Chile. Como parte de su compromiso político colaboró con el general Juan José Valle en la redacción de una proclama al “Pueblo de la Patria”, el mismo año del fallido levantamiento de éste en contra del régimen.

Luego de su mencionado “regreso” en la década siguiente, al que también se sumaron los títulos Heptamerón y Cuadernos de Navegación, Leopoldo Marechal viajó a Cuba invitado por el propio gobierno para ser jurado del premio anual de literatura.

Falleció el 26 de junio de 1970 a causa de un síncope. Sus hijas crearon la Fundación Leopoldo Marechal para preservar y difundir su obra y la de otros autores de la generación Martín Fierro.

Maximiliano Lizarraga – Para La Noticia Sur

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Nació en Buenos Aires un 11 de junio de 1900, hijo de Lorenza Beloqui y Alberto Marechal. Se dice que ya a los trece años se vio envuelto en un altercado cuando trabajaba en una fábrica de cortinas y convenció a sus compañeros para realizar una huelga para reclamar mejoras salariales, lo cual le valió el despido. Para esa época ya escribía sus primeros versos y sentía una fuerte atracción por la poesía. Luego de egresar en 1919 de la Escuela Normal de Maestros Mariano Acosta, consiguió trabajo como docente y bibliotecario. Ya encaminado en el mundo de las letras se vinculó con el Grupo de Florida donde comenzaría a codearse con quienes serían luego las personalidades más destacadas de la literatura nacional como Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo. En esa época publicó sus primeros poemarios: Los Aguiluchos (1922) y Días como Flechas (1926).

El grupo de Florida era un círculo de intelectuales y artistas que se reunía en la Confitería Richmond o en el clásico Café Tortoni. La línea del grupo estaba fuertemente marcada por un interés en las vanguardias europeas así como en la exploración de nuevas formas artísticas, sobre todo en lo concerniente a la literatura. En su afán por la renovación estética, y sumado esto al hecho de que la mayoría de sus integrantes provenían de la clase alta, el Grupo de Florida adhería a la idea del “arte por el arte” y se mostraba distante a la concepción del arte como forma de expresión social. Esto es lo que sentó las bases para la histórica rivalidad con el Grupo de Boedo, su némesis orillero vinculado a la política de izquierda. Marechal colaboró en la revista Martín Fierro, que era la publicación literaria en donde orbitan los de Florida, y también en la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo.

Para la llegada del peronismo Leopoldo Marechal adhiere casi instantáneamente a ese nuevo fenómeno político, hecho que lo alejaría de sus viejos compañeros literatos.

Marechal había comenzado a escribir Adán en 1930 pero fue finalizada en 1947. Cuando se publicó, un año después, la obra fue totalmente ignorada, cuando no fuertemente criticada. Justamente, desde la revista Sur, donde antes había colaborado y donde Borges -que aparece como personaje en el libro bajo el seudónimo de Pereda- era el máximo referente, fue defenestrada.

Una de las pocas voces que salió a la defensa de Adán y la elogió por sus innovadores aportes, fue un joven Julio Cortazar en un artículo para la revista Realidad. Algunas de las críticas de sus detractores iban orientadas a su carácter de prosa “inclasificable” por su forma innovadora de escritura, que rompía un poco con los cánones literarios de la época. Se lo acusó incluso de emular al Ulises de James Joyce por el aspecto épico de la narrativa. En cualquiera de los casos, la ópera prima de Marechal fue, de alguna forma, marginada.

La corriente antiperonista que dominaba la ideología de la élite cultural de aquellos años jugó un papel central en ese debut novelístico. Si bien durante las décadas del 20 y el 30 su obra poética fue muy celebrada por la crítica y le valió varios reconocimientos y premios, en los años posteriores, la política y sus divisiones, comenzó a atravesar los campos literarios y de la crítica en general. Ese parteaguas que fue el peronismo es lo que hizo de la carrera de Marechal, ya no como poeta sino como escritor, un camino accidentado. Se puede decir que se trata de un escritor unas veces incomprendido y otras desdeñado. Perseguido desde la política  y ninguneado por su propio entorno cultural

Recién en la década del 60 con la publicación de El Banquete de Severo Arcángelo (1965) y Megafón, o la guerra (1970), que vio la luz un mes después de su fallecimiento, su figura fue revalorizada y obtuvo reconocimiento.

Además de las novelas nunca dejó de lado la poesía llegando a publicar diez libros de ese género. También escribió obras de teatro, de las cuales la más memorable es Antígona Vélez, estrenada en 1951 y que recibió el Primer Premio Nacional de Teatro.

A raíz de su militancia peronista, durante la Revolución Libertadora (1955) sufrió la persecución y la censura por lo que debió exiliarse en Chile. Como parte de su compromiso político colaboró con el general Juan José Valle en la redacción de una proclama al “Pueblo de la Patria”, el mismo año del fallido levantamiento de éste en contra del régimen.

Luego de su mencionado “regreso” en la década siguiente, al que también se sumaron los títulos Heptamerón y Cuadernos de Navegación, Leopoldo Marechal viajó a Cuba invitado por el propio gobierno para ser jurado del premio anual de literatura.

Falleció el 26 de junio de 1970 a causa de un síncope. Sus hijas crearon la Fundación Leopoldo Marechal para preservar y difundir su obra y la de otros autores de la generación Martín Fierro.

Maximiliano Lizarraga – Para La Noticia Sur

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